Alemania empieza a ahorrar para la jubilación de los niños de 6 años

Alemania empieza a ahorrar para la jubilación de los niños de 6 años: 10 euros al mes que pueden convertirse en 53.000 euros

Alemania acaba de poner encima de la mesa una idea que, más allá de los 10 euros mensuales que aportará el Estado, plantea una cuestión mucho más interesante: ¿cuándo deberíamos empezar a ahorrar para nuestra jubilación?

La respuesta alemana es contundente: desde niños.

El Gobierno alemán ha aprobado el proyecto de la denominada «pensión de inicio temprano», una iniciativa por la que el Estado aportará 10 euros al mes para los niños desde los seis hasta los 18 años, destinados a una cuenta de inversión vinculada a su futura jubilación.

Los padres podrán complementar esa cantidad con aportaciones voluntarias y el dinero permanecerá invertido a largo plazo.

A primera vista, 10 euros al mes pueden parecer una cantidad casi irrelevante.

Pero precisamente ahí está lo interesante de la medida.

Cuando tenemos 50 o 60 años por delante, el tiempo puede ser mucho más importante que la cantidad inicial.

10 euros al mes durante 12 años

El funcionamiento del sistema alemán es importante para entender correctamente las cifras.

El Estado aportará:

10 € al mes × 12 meses × 12 años = 1.440 €

Es decir, desde los seis hasta los 18 años el Estado habrá aportado directamente 1.440 euros por niño.

Según las estimaciones recogidas por el Ministerio de Finanzas alemán, gracias a la inversión de esas aportaciones, la cuenta podría alcanzar aproximadamente 2.200 euros a los 18 años.

Y aquí comienza la parte realmente interesante.

El Estado deja de aportar.

Pero el dinero no deja de trabajar.

De 2.200 euros a aproximadamente 53.000 euros

A partir de los 18 años, esos aproximadamente 2.200 euros pueden permanecer invertidos durante décadas.

Según las estimaciones utilizadas para presentar el proyecto alemán, sin realizar ninguna aportación adicional, ese capital podría convertirse en aproximadamente 53.000 euros al llegar a los 65 años.

Es importante explicar qué hay detrás de esta cifra.

Si hacemos los cálculos partiendo de aportaciones de 10 euros mensuales durante 12 años y posteriormente dejamos el capital invertido hasta los 65 años, las cifras publicadas son compatibles aproximadamente con una rentabilidad media cercana al 7 % anual compuesto.

Con esa hipótesis, los 10 euros mensuales permiten acumular alrededor de 2.200 euros a los 18 años y, posteriormente, el interés compuesto durante otros 47 años puede llevar el capital hasta el entorno de los 53.000 euros.

No significa que Alemania esté garantizando esa rentabilidad.

Es una proyección a muy largo plazo y la rentabilidad real dependerá del comportamiento futuro de las inversiones.

Pero el ejemplo permite visualizar perfectamente la importancia del tiempo.

Solo 1.440 euros aportados por el Estado

Quizá esta sea la cifra más sorprendente.

El Estado habrá desembolsado por cada niño:

1.440 euros.

La estimación final habla de:

≈ 53.000 euros.

La diferencia no procede de nuevas aportaciones públicas.

Procede fundamentalmente del crecimiento que puede generar mantener el dinero invertido durante varias décadas.

Esa es la verdadera enseñanza del sistema alemán.

No son los 10 euros.

Son los casi 60 años que esos 10 euros tienen para trabajar.

 

¿Y si los padres también aportan otros 10 euros?

El sistema permitirá que las familias complementen voluntariamente las aportaciones públicas.

Según las estimaciones publicadas, si los padres añadiera

n otros 10 euros mensuales, el capital podría alcanzar aproximadamente 107.000 euros al llegar a la jubilación.

De nuevo, no estamos hablando de una promesa de rentabilidad ni de un capital garantizado.

Estamos hablando de una simulación que muestra lo que puede ocurrir cuando combinamos tres elementos:

aportaciones periódicas + inversión + muchísimo tiempo.

El gran activo financiero de un niño es el tiempo

Cuando pensamos en ahorrar para nuestros hijos normalmente aparecen objetivos como pagar sus estudios, ayudarles con la entrada de una vivienda o proporcionarles un pequeño capital cuando comiencen su vida adulta.

Pero pocas veces pensamos en su jubilación.

Parece demasiado lejana.

Precisamente por eso puede ser uno de los mejores momentos para empezar.

Una persona que comienza a ahorrar para su jubilación a los 50 años quizá tenga 15 o 20 años para acumular capital.

Un niño dispone potencialmente de más de seis décadas.

Y eso cambia completamente las matemáticas.

¿Y si nosotros empezáramos desde que nacen?

Podemos hacer otro ejercicio distinto al planteado por Alemania.

En lugar de aportar durante unos años y después detener las aportaciones, imaginemos que una familia establece un pequeño plan de acumulación de capital (PAC) desde el nacimiento de su hijo y mantiene las aportaciones hasta los 65 años.

Para ser prudentes respecto a la estimación alemana, vamos a utilizar una hipótesis inferior: una rentabilidad media del 6 % anual.

Los resultados aproximados serían:

*Simulación matemática con aportaciones mensuales constantes y una rentabilidad media del 6 % anual. No supone una rentabilidad garantizada y no incorpora fiscalidad, costes ni inflación. Es una rentabilidad basada en la rentabilidad media anual que han obtenida a largo plazo en planes de ahorros invertidos en todo el mundo.

Aquí es fundamental no confundir esta tabla con los 53.000 euros del ejemplo alemán.

Son dos escenarios diferentes.

En Alemania, el Estado aporta 10 euros mensuales únicamente entre los seis y los 18 años y posteriormente deja que el capital permanezca invertido.

En nuestra simulación, los 10, 25, 50 o 100 euros mensuales continúan aportándose hasta los 65 años.

 

Además, la estimación alemana es compatible aproximadamente con una rentabilidad del 7 %, mientras que nosotros hemos utilizado un 6 %.

Por eso las cifras no son directamente comparables.

50 euros al mes: 39.000 euros aportados pueden convertirse en unos 376.000

El ejemplo de los 50 euros mensuales permite entender todavía mejor el interés compuesto.

Desde el nacimiento hasta los 65 años habríamos aportado:

50 € × 12 × 65 = 39.000 €.

Con nuestra hipótesis de rentabilidad media del 6 %, el capital final podría situarse alrededor de:

376.000 euros.

Eso significa que aproximadamente 337.000 euros del patrimonio final no procederían directamente de nuestras aportaciones, sino del crecimiento acumulado de la inversión.

Evidentemente, hablamos de una simulación a 65 años.

Habrá periodos de fuertes subidas y también importantes caídas de los mercados. Habrá inflación, impuestos, costes y cambios económicos imposibles de conocer hoy.

Pero el ejercicio permite comprender una idea fundamental:

cuanto mayor es el plazo, mayor es el potencial del interés compuesto.

El problema es que normalmente empezamos demasiado tarde

Cuando alguien tiene 25 años piensa que ya ahorrará para su jubilación cuando gane más.

A los 35 aparecen la hipoteca, los hijos y otros gastos.

A los 45 empezamos a preguntarnos cuánto cobraremos de pensión.

Y a los 55 descubrimos que nos quedan diez o doce años para construir el complemento que queremos tener cuando dejemos de trabajar.

Entonces intentamos compensar la falta de tiempo aumentando muchísimo el esfuerzo de ahorro.

Pero el interés compuesto funciona precisamente al revés.

Cuanto antes empezamos, menor puede ser el esfuerzo necesario.

No hace falta empezar con ahorros elevados, hay que comenzar.

La enseñanza de la iniciativa alemana tampoco debería ser que todas las familias tienen que reservar grandes cantidades para sus hijos.

No es necesario. Pueden ser 50, 100 euros… Una parte de los regalos que recibe el niño. Una aportación extraordinaria de los abuelos.

O pequeñas aportaciones periódicas que aumenten a medida que mejora la capacidad económica de la familia.

Lo verdaderamente importante es crear el hábito de ahorrar e invertir periódicamente.

Durante 50 o 60 años habrá crisis, recesiones, inflación, guerras, cambios políticos, desplomes bursátiles y momentos de euforia.

Intentar adivinar cada uno de ellos no debería ser el objetivo.

El objetivo es disponer de una estrategia suficientemente sólida como para atravesarlos.

Ahorrar no es suficiente: hay que invertir

Aquí aparece otra cuestión fundamental.

Si tenemos un horizonte de 50 o 60 años, dejar el dinero simplemente acumulándose en una cuenta corriente significa asumir que la inflación irá reduciendo progresivamente su capacidad adquisitiva.

Ahorrar e invertir no son exactamente lo mismo. El ahorro permite reservar dinero para el futuro. La inversión intenta que ese dinero trabaje durante el tiempo que no vamos a necesitarlo.

Por eso uno de los aspectos más interesantes de la iniciativa alemana es precisamente que las aportaciones estarán destinadas a los mercados de capitales.

No se trata únicamente de crear una hucha. Se trata de construir patrimonio.

Y hay otra enseñanza todavía más importante: educación financiera

La medida alemana tiene un segundo objetivo que quizá sea incluso más relevante que los 10 euros.

Que los niños crezcan sabiendo que tienen una inversión.

Que entiendan que una pequeña cantidad puede convertirse en algo mucho mayor.

Que aprendan qué significa invertir.

Que vean que los mercados unas veces suben y otras bajan.

Y que comprendan que ahorrar para el futuro no consiste en esperar a que sobre dinero a final de mes.

Es un hábito.

Imaginemos la diferencia entre una persona que descubre la inversión con 45 años y otra que desde pequeña ha visto cómo sus padres realizaban aportaciones periódicas a una cartera.

Probablemente su relación con el ahorro, la inversión y el riesgo será completamente diferente.

¿Y si en España empezáramos a ahorrar nosotros sin esperar al Estado?

España no dispone actualmente de un sistema equivalente al planteado por Alemania.

Pero eso no significa que una familia tenga que esperar a que exista.

Podemos incorporar el ahorro a largo plazo de nuestros hijos dentro de nuestra propia planificación financiera.

Y aquí es importante no confundir ahorrar para un hijo con simplemente contratar un producto a su nombre.

Primero tenemos que decidir para qué estamos ahorrando.

Porque no es lo mismo construir un capital para sus estudios dentro de 15 años que ayudarle a comprar una vivienda dentro de 30 o crear un patrimonio destinado a complementar su jubilación dentro de 60.

El objetivo determina el plazo. Y el plazo determina cómo podemos invertir.

Incluso pueden existir simultáneamente diferentes bolsas de ahorro para un mismo hijo, cada una con un horizonte y una estrategia distinta.

10 euros de ahorro mensus no solucionarán las pensiones, pero señala el camino

Es evidente que una aportación pública de 10 euros mensuales no va a resolver por sí sola el problema de las pensiones.

Pero reducir el debate únicamente a esa cantidad sería perderse probablemente lo más importante de la propuesta.

Alemania está introduciendo desde la infancia tres conceptos:

ahorro, inversión y largo plazo.

Y está haciendo algo todavía más relevante:

empezar cuando el tiempo juega completamente a favor del inversor.

El mejor momento para empezar no es cuando se acerca la jubilación

Cuando hablamos de planificación financiera solemos dedicar mucho tiempo a decidir qué fondo elegir, cuándo entrar en los mercados o qué rentabilidad podemos obtener.

Pero existe una variable que ninguna inversión puede recuperar:

el tiempo perdido.

Podemos aumentar nuestras aportaciones.

Podemos modificar nuestra estrategia.

Podemos buscar una rentabilidad superior.

Pero no podemos volver atrás y empezar veinte años antes.

Por eso quizá la principal enseñanza de la «pensión de inicio temprano» alemana no sean esos 10 euros mensuales.

Es mucho más sencilla:

Si queremos construir patrimonio a largo plazo para nuestros hijos, cuanto antes empecemos, más tiempo ponemos a trabajar a nuestro favor.

En ExpertoFinanciero.es creemos que una buena planificación financiera no comienza eligiendo un producto, sino definiendo objetivos, estableciendo una estrategia y dando tiempo suficiente para alcanzarlos.

Y pocas inversiones disponen de tanto tiempo por delante como la que empezamos para nuestros hijos.

No hace falta empezar con grandes cantidades. Lo importante es empezar.

Si quieres crear un plan de ahorro e inversión para tus hijos, podemos ayudarte a calcular cuánto aportar, durante cuánto tiempo y qué estrategia seguir en función del objetivo que quieras alcanzar.

Podemos hacerlo de forma presencial en Madrid, Pozuelo de Alarcón o Barcelona,si lo prefieres, por videoconferencia. En otros lugares podemos empezar a ver opciones por videoconferencia también.

También puedes escribirme a ricardovila@expertofinanciero.es o rellenar el formulario de contacto para solicitar asesoramiento financiero personal.

Empieza hoy a construir su futuro.

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