Edad y pensión jubilación para los nacidos en 1995
Si has nacido en 1995, probablemente la jubilación te parezca todavía muy lejana. Y es lógico: aplicando la normativa vigente actualmente, todavía quedan varias décadas para llegar a ella.
Con las reglas actuales, podrías jubilarte en 2060, cuando cumplas 65 años, si has cotizado 38 años y 6 meses o más, o en 2062, a los 67 años, si no alcanzas ese período de cotización.
Pero en tu caso hay una diferencia fundamental respecto a alguien que está a cinco o diez años de jubilarse.
Podemos calcular cuándo te jubilarías con la legislación que existe actualmente, pero sería poco realista pensar que las reglas no van a cambiar durante las próximas décadas.
Por eso, si has nacido en 1995, quizá la pregunta más importante no sea únicamente:
«¿Cuánto cobraré de pensión?»
Sino también:
«¿Qué patrimonio puedo construir durante los próximos 30 años para llegar a mi jubilación con mayor independencia financiera?»
¿Cuándo podrán jubilarse los nacidos en 1995?
Con la normativa vigente, la edad ordinaria de jubilación dependerá de los años que hayas cotizado a la Seguridad Social.
Si al llegar a los 65 años has cotizado 38 años y 6 meses o más, podrás jubilarte a esa edad. Para una persona nacida en 1995 será en 2060.
Si no alcanzas los 38 años y 6 meses de cotización, tu edad ordinaria de jubilación será de 67 años, que cumplirás en 2062.
Por tanto:
65 años — 2060: si has cotizado 38 años y 6 meses o más.
67 años — 2062: si has cotizado menos de 38 años y 6 meses.
Es importante hacer esta distinción porque jubilarse a los 65 años cumpliendo el requisito de cotización no supone adelantar la jubilación. En ese caso, los 65 años serían tu edad ordinaria de jubilación.
Ahora bien, para alguien nacido en 1995 hay que hacer una advertencia importante: estas fechas son una proyección realizada aplicando la legislación vigente actualmente.
Quedan varias décadas y durante ese período pueden producirse nuevas reformas del sistema público de pensiones.
Cómo calcular la pensión para los nacidos en 1995
Para saber cuánto cobrarás de pensión hay que tener en cuenta varios elementos. Los tres fundamentales son la base reguladora, los años que hayas cotizado y la edad a la que finalmente decidas jubilarte.
Pero, en este caso, tenemos además una cuarta variable especialmente importante: la legislación que exista cuando llegue el momento de jubilarte.
Primero: calcular la base reguladora
La base reguladora es el punto de partida para calcular la pensión.
La normativa actual establece un sistema que utiliza las bases de cotización acumuladas durante una parte importante de nuestra vida laboral para determinar esa base reguladora.
Además, existe un período de transición hacia un sistema que permite ampliar el período analizado y seleccionar las mejores bases de cotización.
Cuando este sistema esté completamente desplegado, tendrá en cuenta las 324 mejores bases de cotización dentro de los 348 meses anteriores, es decir, permitirá descartar los 24 meses con peores bases dentro de un período de 29 años.
Sin embargo, una persona nacida en 1995 se jubilará previsiblemente en 2060 o 2062.
Por tanto, explicar cómo se calcula actualmente la base reguladora nos sirve para comprender el funcionamiento del sistema, pero no podemos asegurar que este sea exactamente el método que se aplicará dentro de varias décadas.
Segundo: ¿qué porcentaje de la base reguladora cobrarás?
Con la normativa actual, para acceder a una pensión contributiva de jubilación se necesitan, con carácter general, al menos 15 años cotizados, además de cumplir los restantes requisitos legales.
Con esos 15 años se obtiene el 50 % de la base reguladora.
A partir de ahí, el porcentaje aumenta progresivamente por cada mes adicional cotizado hasta alcanzar el 100 % de la base reguladora.
Con las reglas actualmente establecidas, se alcanza el 100 % de la base reguladora con 37 años cotizados.
Aquí hay que distinguir dos cifras que pueden generar confusión:
37 años cotizados: permiten alcanzar el 100 % de la base reguladora.
38 años y 6 meses cotizados: permiten que, con la legislación vigente, la edad ordinaria de jubilación sea de 65 años en lugar de 67.
Son dos requisitos diferentes.
Y, nuevamente, estamos hablando de la normativa que conocemos hoy. Cuando una persona nacida en 1995 llegue a la jubilación habrá que comprobar cuáles son entonces los requisitos vigentes.
También existe una pensión máxima
Otro elemento que debemos tener en cuenta es que el sistema público establece una pensión máxima.
Esto significa que, aunque las bases de cotización de un trabajador dieran como resultado una pensión superior, existe un límite legal a la cantidad que puede percibirse.
Ese límite se actualiza periódicamente, por lo que no tendría sentido utilizar hoy una cifra concreta para estimar cuál será la pensión máxima de una persona que podría jubilarse en 2060 o 2062.
Para una persona joven con ingresos elevados, esto introduce una cuestión importante en la planificación financiera:
no debemos dar por hecho que nuestro último salario y nuestra futura pensión pública guardarán la misma proporción.

¿Qué ocurre si adelantas la jubilación?
La normativa actual permite, si se cumplen determinados requisitos, acceder a la jubilación anticipada voluntaria hasta 24 meses antes de la edad ordinaria de jubilación.
Hacerlo implica aplicar coeficientes reductores sobre la pensión.
Esos coeficientes dependen tanto de los meses que anticipemos la jubilación como de los años que hayamos cotizado.
También existe la jubilación anticipada por causas no imputables al trabajador, que puede permitir adelantar la jubilación hasta cuatro años si se cumplen los requisitos correspondientes.
Pero para alguien nacido en 1995 tiene poco sentido memorizar hoy unos porcentajes concretos de reducción que podrían cambiar varias veces antes de llegar a la jubilación.
Lo verdaderamente importante es entender el concepto:
jubilarse antes puede significar cobrar menos pensión durante toda la jubilación.
Por eso, cuando llegue el momento, no bastará con preguntarse:
«¿Me puedo jubilar antes?»
Habrá que preguntarse:
«¿Cuánto voy a dejar de cobrar por hacerlo y tengo patrimonio suficiente para compensarlo?»
¿Y si retrasas la jubilación?
Actualmente también existen incentivos para quienes, alcanzada su edad ordinaria de jubilación, deciden continuar trabajando.
Entre las alternativas existentes se encuentran el incremento porcentual de la pensión, una cantidad a tanto alzado o una fórmula mixta.
Pero, de nuevo, para alguien nacido en 1995 lo importante no es memorizar los incentivos existentes actualmente.
Lo importante es comprender que la edad a la que finalmente nos jubilemos puede tener un impacto importante sobre nuestros ingresos durante la jubilación y que esa decisión debería tomarse teniendo en cuenta tanto la pensión pública como nuestro patrimonio privado.
¿Cómo subirá tu pensión una vez jubilado?
Actualmente, las pensiones contributivas se revalorizan tomando como referencia la evolución del IPC, según el mecanismo establecido legalmente.
Para una persona nacida en 1995, sin embargo, volvemos a encontrarnos con el mismo problema: no sabemos cuál será el mecanismo de revalorización de las pensiones dentro de varias décadas.
Por eso, cuando hacemos planificación financiera a tan largo plazo, debemos trabajar con diferentes escenarios y no dar por garantizado que todas las reglas actuales permanecerán inalteradas.
¿Qué ha pasado con el factor de sostenibilidad?
En anteriores reformas se introdujo el denominado factor de sostenibilidad, un mecanismo que pretendía vincular la pensión inicial con la evolución de la esperanza de vida.
Este sistema no llegó a aplicarse en los términos inicialmente previstos y fue posteriormente derogado.
En su lugar se han adoptado otras medidas destinadas a reforzar financieramente el sistema, entre ellas el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI).
El MEI es especialmente interesante para una persona nacida en 1995 porque puede afectar a sus cotizaciones durante una parte importante de su vida laboral.
Sin embargo, el MEI no interviene directamente en el cálculo de tu pensión. Sí afecta, en cambio, a tu sueldo neto: una parte se descuenta de tu nómina, pero cotizar por este concepto no hace que tu futura pensión sea mayor.
Puedes ampliar la información en nuestro artículo MEI: qué es el Mecanismo de Equidad Intergeneracional y cómo afecta a tu pensión.
Entonces, ¿cuánto cobraré de pensión si he nacido en 1995?
No podemos saberlo con precisión.
Y probablemente esta sea la respuesta más rigurosa cuando hablamos de una jubilación que podría producirse en 2060 o 2062.
Podemos hacer simulaciones utilizando las reglas actuales, pero faltan varias décadas y desconocemos cómo evolucionarán la legislación, las bases de cotización, los salarios y la propia carrera profesional de cada persona.
Eso no significa que no podamos hacer nada.
Todo lo contrario.
Hay una parte de nuestra jubilación que dependerá de decisiones futuras del sistema público, pero hay otra sobre la que podemos empezar a actuar desde ahora.
Nuestros ahorros.
Si has nacido en 1995, tu principal ventaja es el tiempo
Una persona nacida en 1995 todavía dispone de alrededor de tres décadas o más para construir patrimonio antes de llegar a la jubilación.
Y el tiempo cambia completamente la forma de planificar.
Cuando faltan cinco años para jubilarse, la capacidad para acumular nuevo patrimonio es limitada.
Cuando quedan treinta años, el ahorro periódico y la capitalización pueden convertirse en herramientas muy importantes.
Veamos un ejemplo.
Supongamos que establecemos un plan de ahorro periódico de 300 euros al mes y utilizamos como simple hipótesis una rentabilidad media anual del 5,5 %.
El resultado aproximado sería:

El dato de los 30 años es especialmente significativo. Durante ese período habríamos aportado 108.000 euros de nuestro bolsillo, pero el capital final podría alcanzar aproximadamente 274.000 euros.
La diferencia, alrededor de 166.000 euros, procedería de la rentabilidad acumulada bajo esa hipótesis.
Naturalmente, una rentabilidad media anual del 5,5 % no está garantizada, es una media de las rentabilidades obtenidas los últimos años.
Los mercados no suben un 5,5 % cada año de forma constante: habrá años positivos, años negativos y períodos de elevada volatilidad. El ejemplo tampoco contempla fiscalidad ni posibles costes.
Su utilidad no está en predecir cuánto dinero tendremos exactamente dentro de treinta años, sino en mostrar el efecto que puede tener combinar ahorro periódico, inversión y tiempo.
No necesitas esperar a ganar más para empezar
Uno de los argumentos más habituales cuando somos jóvenes es:
«Ya ahorraré cuando gane más.»
Es posible que dentro de diez años ganemos más.
Pero también es posible que tengamos una hipoteca, hijos, mayores gastos familiares u otras obligaciones.
Y, sobre todo, habremos perdido diez años.
Para una persona nacida en 1995 puede tener más sentido empezar con una cantidad asumible y establecer un plan de ahorro periódico (PAC) que esperar a disponer de una gran cantidad de dinero.
No hace falta empezar ahorrando 500 o 1.000 euros mensuales.
Podemos empezar con 100, 200 o 300 euros y aumentar progresivamente las aportaciones conforme aumenten nuestros ingresos y nuestra capacidad de ahorro.
Lo importante es que el ahorro forme parte de nuestra planificación financiera y no dependa únicamente del dinero que casualmente quede en la cuenta a final de mes.
Ahorrar es el primer paso. Invertir correctamente es el segundo
Guardar 300 euros todos los meses es importante.
Pero si hablamos de períodos de 20, 25 o 30 años, también debemos preguntarnos qué hacemos con ese dinero.
Mantener durante décadas todo nuestro ahorro en una cuenta corriente puede significar perder capacidad adquisitiva como consecuencia de la inflación.
Por eso, una estrategia de ahorro a largo plazo debería plantearse conjuntamente con una estrategia de inversión adaptada al plazo, al objetivo y al perfil del inversor.
Y aquí una persona nacida en 1995 parte con una ventaja importante: su horizonte temporal.
Una caída de los mercados cuando faltan dos años para necesitar el dinero no tiene las mismas consecuencias que una caída cuando quedan treinta años.
Esto no significa asumir riesgos innecesarios.
Significa que el riesgo debe analizarse conjuntamente con el plazo de inversión.
Tu estrategia tampoco será la misma durante 30 años
Planificar a largo plazo no significa elegir hoy una cartera y olvidarnos de ella hasta 2060.
Nuestra vida cambiará.
Cambiarán nuestros ingresos, nuestra familia, nuestros objetivos, nuestro patrimonio y probablemente también nuestra capacidad de ahorro.
Quizá durante unos años podamos ahorrar 300 euros mensuales y posteriormente 500.
Puede que en algún momento dispongamos de una cantidad importante procedente de una venta, una herencia, una indemnización o simplemente de haber acumulado liquidez.
En esos casos habrá que decidir si tiene sentido invertir el capital de una sola vez —PIC— o utilizar una estrategia de entrada temporal, realizando las inversiones progresivamente.
Y a medida que nos acerquemos a nuestros objetivos, también tendrá que cambiar la distribución del patrimonio.
La planificación financiera no es una decisión que tomamos una vez; es un proceso que debemos revisar periódicamente.
No todo el ahorro tiene que ser para la jubilación
Esta es otra diferencia importante respecto a alguien que ya está cerca de jubilarse.
Cuando quedan varias décadas probablemente tengamos objetivos anteriores a la jubilación.
Comprar una vivienda, formar una familia, emprender, cambiar de trabajo, ayudar a nuestros hijos en el futuro o simplemente disponer de un patrimonio que nos proporcione mayor tranquilidad.
Por eso no deberíamos meter todos nuestros ahorros en una única bolsa llamada «jubilación».
Podemos trabajar con diferentes objetivos y diferentes horizontes temporales.
El dinero que necesitaremos dentro de tres años no debería invertirse necesariamente de la misma manera que el dinero destinado a nuestra jubilación dentro de treinta.
¿Podemos confiar en la pensión pública?
No sabemos cómo será exactamente el sistema público de pensiones dentro de 30 o 35 años.
Pero tampoco sería riguroso afirmar que una persona nacida en 1995 no va a tener pensión pública.
Lo que sí podemos hacer es no dejar toda nuestra jubilación en manos de una variable que no controlamos.
No podemos decidir qué edad de jubilación establecerá la legislación dentro de treinta años.
No podemos saber cómo se calculará entonces la pensión máxima.
Ni qué nuevas reformas se aprobarán.
Pero sí podemos decidir cuándo empezamos a ahorrar, cuánto destinamos periódicamente y cómo invertimos ese dinero.
Y esa diferencia es fundamental.
La jubilación de los nacidos en 1995 empieza mucho antes de los 65 años
Puede parecer extraño hablar de jubilación cuando todavía quedan varias décadas.
Pero precisamente esa distancia es una de nuestras mayores ventajas.
No se trata de dejar de disfrutar hoy para vivir dentro de treinta años.
Se trata de distribuir correctamente nuestros ingresos entre lo que queremos disfrutar hoy y lo que queremos poder hacer mañana.
Además, el patrimonio que construimos no sirve únicamente para jubilarnos.
Nos proporciona capacidad para tomar decisiones.
Cambiar de trabajo.
Reducir una hipoteca.
Ayudar a nuestros hijos.
Afrontar un imprevisto.
O incluso, llegado el momento, decidir que queremos trabajar menos antes de alcanzar la edad oficial de jubilación.
Por eso, para una persona nacida en 1995 la pregunta no debería ser únicamente:
«¿Cuánto me pagará la Seguridad Social cuando tenga 65 o 67 años?»
También debería ser:
«¿Qué patrimonio quiero haber construido cuando llegue ese momento?»
Y cuanto antes empecemos a responder esa pregunta, más tiempo tendremos para conseguirlo.
En ExpertoFinanciero.es podemos ayudarte a analizar tu situación actual y establecer una estrategia de ahorro e inversión adaptada a tus ingresos, tu patrimonio, tus objetivos y tu horizonte temporal.
No se trata de diseñar hoy una cartera para los próximos treinta años sin tocarla.
Se trata de crear un plan, empezar y adaptarlo a medida que tu vida vaya cambiando.
Puedes enviar un email a ricardovila@expertofinanciero.es o rellenar nuestro formulario de asesoramiento ahorro para la jubilación y nos pondremos en contacto para estudiar tu caso, sin ningún tipo de coste ni compromiso.
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